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Posts in ‘Una Chica de Radio’

Feliz Navidad

Dec 26

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Los niños de San Ildefonso forman parte del paisaje humano navideño. De pequeña pensaba que eran unos privilegiados, hasta que mi padre me explicó que estaba en un error. Igual hasta me enteré de la Verdadera Historia de los Reyes Magos y de la de los chiquillos de la suerte al mismo tiempo, vete tú a saber. Y es que la Navidad pertenece a los infantes, sí, pero también a quienes no nos hemos dejado avasallar por las cotas de ranciedad que se alcanzan a ciertas edades adultas.

Así, cada año, mientras unos se lamentan de su falta de suerte, no sé, yo me emociono viendo lo contentos que se ponen estos críos cuando cantan el premio máximo: el deseado Gordo. Considero que conmigo ya fueron especialmente generosos hace algunos años, no hay más que escuchar el copy de esta cuña radiofónica que se emitió en Punto Radio Málaga. La idea era y es simple, además de recurrente (este año he visto un spot televisivo inspirado en las voces de estos niños; lo que me trajo al recuerdo esta mini-campaña navideña). Y también me sirve de excusa para escribir un post medianamente navideño, y por supuesto para felicitar las fiestas a todo el mundo.

Making off de “Maquillalia Collections” (para Framboise!)

Nov 29

Framboise! trabaja la comunicación digital. No paper, no graphics; interacción pura y dura, social media, acciones ejecutadas en la sensacional jungla online. Recientemente aterrizaron en el territorio del maquillaje low cost. Maquillalia era la joven empresa dedicada a estos menesteres que deseaba optimizar su presencia en las redes sociales. Ellos lo han conseguido merced a la aplicación “Maquillalia Collections”, con la que han conseguido unas cifras nada desdeñables:

  • Cerca de 19.000 usuarias únicas
  • 239.613 invitaciones a amigas para participar en la aplicación
  • Más de medio millón de cards repartidas entre las usuarias
  • Casi 250.000 cambios de cards propuestos entre usuarias
  • 33.554 comentarios sobre productos en www.maquillalia.com
  • 3.357 compras en tiendas para obtener cards adicionales
  • y todo ello sin ninguna inversión en publicidad para promocionar la aplicación
En este vídeo explicativo podéis seguir, paso a paso, cómo han ido gestando esta exitosa aplicación. Dejando a un lado mi faceta de Community (tarea que vengo realizando en colaboración con Framboise! desde hace casi dos añitos), me dediqué a locutar el vídeo. Y ahora resulta que mi hermana pequeña es fan de Maquillalia (y yo sin saberlo). Qué cosas.

Locutando la historia de las féminas de las cavernas: “Mujer y espeleología en España”

Nov 24

Me propusieron locutar un documental acerca de las féminas de las cavernas. Conozco a las mujeres (esto no lo podría decir un hombre), pero no la ciencia de la espeleología (así la denomina el DRAE). Me interesó mucho, y no sólo porque iban a pasar la pieza audiovisual en un Simposio Europeo de Exploraciones (EuroSpeleoForum Marbella 2011, celebrado a finales de septiembre). Leyendo el texto me di cuenta de que la cosa iba de mujeres pioneras y aventureras que habían sido, en algunos casos, anegadas en el olvido (menuda paradoja que Josette Segouffin fuera desenterrada merced a Mi vida subterránea, el libro de Norbert Casteret). Aunque lo que se desprende de testimonios como el de Loreto Wallace, veterana espeleóloga con la que arranca el documento, es un mensaje que tiene que ver más con la voluntad de superación que con escollos de género. Aquí podéis ver completo este documental de la Federación Española de Espeleología y el Consejo Superior de Deportes sobre la integración de la mujer en la espeleología: “Mujer y espeleología en España”. Por cierto, la de la foto es la catalana Providència Mitjans, quien de esta guisa ya era capaz en 1908 de bajar hasta la cornisa que lleva su nombre en Avenc de l’Esquerra.

“Papi” (Sylvia Plath)

Oct 26

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“Quien habla en este poema es una chica con complejo de Electra. Su padre murió cuando ella creía que él era Dios. Su caso es más complicado de lo habitual debido al hecho de que su padre era nazi, y su madre, probablemente, en parte judía. En la hija, esas dos fuerzas se unen, paralizándose mutuamente, y ella ha de representar esa pequeña pero espantosa alegoría una y otra vez, antes de librarse de ella” (Sylvia Plath, durante una lectura emitida por la BBC*)

No lo hice a propósito, pero locuté y edité esta grabación de “Papi” durante la semana en que mi padre cumplió 65 años. Se trata de “uno de los poemas más analizados -y también más manipulados de todo el siglo XX”, según el traductor de esta edición bilingüe del poemario completo de Sylvia Plath, Xoán Abeleira, quien a través de sus notas nos va introduciendo poco a poco en el significado de las imágenes y metáforas de Sivvy. Una especie de decoro (el mismo a cuya falta se referían algunos) me impidió publicarlo aquí en esas fechas. Sin embargo, finalmente me he atrevido. Le puse una armónica, pese a no saber tocar ni una nota (quería sentirme como Roky Erickson), jugué a doblar voces e incluso a dotarlas de cierta textura fantasmal. Sin embargo, lo que más me gustó, dada la dimensión psicoanalítica de la poesía de Plath, fue el hecho de tener, al menos, un buen par de actos fallidos:

Silbando, llevándome lejos, como a una [niña] judía.

Una [niña] judía camino de Dachau, Auschwitz, Belsen.

Léase, entre corchetes, lo que añadí por la cara durante la grabación (y sin darme cuenta, lo juro por mi padre). La palabra tachada la omití. Estaba pensando en una niña judía, quizás por un recuerdo vago de las notas que contiene el poema. ¿O fue quizá la propia Sylvia quien hizo que así lo recitara?

*Citado por Xoán Abeleira en la edición española de Poesía Completa, Sylvia Plath, Bartleby Editores, Madrid, 2008.

El Rey Mago y la Doncella

Dec 17

Un Rey Mago que vino con sangre en lugar de mirra, se apostó en el lecho de la doncella y la convirtió en Mujer. Luego se marchó sendero abajo en su camello glotón.

Indeseable río que arrancaba de la oquedad contraída y dilatada, dispuesta a recibir el líquido fecundador, condenada a verter consignas sanguinolientas.

Señal que se fue deslizando piernas abajo y fue recorriendo el vello, la tersura de una piel apenas palpada por manos maternales. Que se fue abriendo paso, silente y a su vez escandalosa, en recuerdo de lo que habría de ser engendrado, del milagro que podría ser.

Florecieron el Pecado y la Culpa Originales, convergieron entonces el asco y a su vez la intuición de un deseo que iba a convertirse en fiel compañero de pequeñas muertes pubescentes.

Sangría que daba pie a vergüenzas, a la burla masculina y a una pizca de conmiseración.

Mujer que habría de ser para siempre, tardó muchas jornadas en asumir su condición. El Rey Mago había intervenido en esa transfiguración, de cuya angustia asfixiante no se libraría por más tiempo que pasara.

(Para Erika Okumura)

Recitando a Kevin Ayers

Dec 12

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Ha aparecido en un cuaderno que tiene unos años, y que data de los tiempos del despertar. Kevin Ayers no había, ni mucho menos, entrado en mi vida. O quizá sí lo hizo a través de este poema, incluido en una compilación llamada Poetas malditos del rock (Espiral, 1986), que una buena amiga llamada Laura Santiago Díaz, escritora y glamourosa fumadora, me enseñó durante las sesiones del larguísimo curso de locución en el que nos conocimos. En un fin de semana un poco raro, de muchos reencuentros personales (y musicales, ayer con los bilbaínos Atom Rhumba montando su genial pollo rockero en el Teatro Cánovas), voy y me lanzo al rescate de estos versos de Ayers mientras escucho Joy of a Toy, su debut de 1969. Y recuerdo a otros raros de su especie como Nick DrakeSyd Barret. Y rememoro mi propia rareza durante esos días, aquellos en los que el también escritor y periodista Guillermo Busutil me rebautizó como Lola Simpson o ‘Chica Sísmica’ (mientras nos preparaba para ser locutores profesionales, al tiempo que narraba alguna que otra aventura parisina). Y pienso en el paso del tiempo, y en que el descubrimiento del Otro es lo que engendra la Soledad (una cosa muy psicoanalítica, vaya, no estoy descubriendo nada). Y en que siempre es un placer para el locutor, en mi caso locutriz, hablar en voz alta y darle vida a palabras como las que escribió Ayers, miembro de la legendaria pandilla de Canterbury… La canción que sirve de fondo sonoro es Oleh Oleh Bandu Bandong (uno de los cortes de Joy of a Toy).


Community management y hombres de negro

Dec 03

Hace prácticamente un año, en noviembre de 2009, hacía en este blog mi primera reflexión acerca de los medios sociales. Lo cierto es que entonces hablaba desde mi punto de vista personal, como usuaria de redes como Facebook. Poco después, tras un training que incluyó mi primera incursión en el mundo del microblogging (Twitter mediante), y diversas pruebas, comencé a trabajar en el mundo del community management (en ambas redes). Ahora puedo hablar desde las dos perspectivas, la personal y la profesional, de este fenómeno virtual y global que tanta literatura fugaz está generando. Y como lo puedo hacer, pues lo haré. Allá voy.

Mis primeras incursiones en las redes sociales fueron un tanto ingenuas (imagino que esto le ocurriría a más gente). A la hora de ‘geolocalizarte’ en tu estado, o de contar alguna cotidianidad, no sentía que hubiese ‘pero’ alguno. Hasta que un buen día pensé lo siguiente: “no quiero que nadie me vea por la calle y sepa hacia donde voy”. Tan simple como eso. Igual es un exceso de celo por mi parte, pero lo cierto es que no me molaba la idea de estar ‘geolocalizada’ e incluso ‘emolocalizada’. Fue entonces cuando decidí que el mejor uso que se lo podía dar a las redes casaba perfectamente con la ‘filosofía del 2.0′, que implicaba compartir cuestiones muy generales, gustos, conocimiento… Pero no necesariamente datos personales. Facebook, Twitter, YouTube, LinkedIn o MySpace son las redes en las que estoy a nivel personal y profesional.

Construir una identidad digital no fue algo premeditado para mí. A decir verdad, ni me di cuenta de que la tuviera/tuviese hasta que me lo dijeron. “Ah, vale”, me dije entonces. “Así que tengo una identidad digital, umm”, resoplé. Tampoco habría de ser necesariamente malo si mi entorno laboral, como profesional de la comunicación, se estaba estrechando (qué paradoja) a un mundo, el de los medios sociales, cada vez más intenso. Si mi ámbito de acción, en lo que se refería a desarrollos de un departamento de comunicación, estrategias de comunicación publicitaria, lanzamiento de productos culturales, iba a ser fundamentalmente éste, no estaba de más asumir dicha identidad digital (por lo demás, extraordinariamente parecida a la identidad personal; no soy persona de diferentes yoes).

Sin embargo, acometer un community management, es decir, la gestión de una comunidad virtual, no es lo mismo que gestionar tu propia identidad digital. Son varios los aspectos que hay que abordar previamente (en este caso, lo que expongo es fruto de una experiencia concreta, no obstante creo que podría aplicarse a más casos):

-En primer lugar, hay que establecer la línea de comunicación que hay que seguir para emitir los contenidos o posts. Elegir si pecaremos de corporativismo, o por lo contrario flexibilizaremos el discurso para acercar a los fans a determinada marca (lo cual se supone que es lo deseable).

-El propio acercamiento del *CM a la marca, más aún cuando se trabaja de forma externa y en coordinación con tres vértices (Marketing y Comunicación del cliente; agencia). En este sentido, familiarizarse con la marca, con los servicios y productos que ofrece, es fundamental. Así como tener claro el ranking de importancia que dichos servicios y productos ocupan, para establecer las prioridades de comunicación.

-El conocimiento de todas las posibilidades que ofrece la red social en la que el CM gestiona la marca. En mi caso concreto, como comenté al principio, necesité una iniciación al ejercicio del ‘tuiteo’ (cosa fina, amigos). En este sentido, la formación es constante.

Pero eso sí, después del pitido inicial, arranca un partido en el que están ‘tus muchachos’ (los fans, los que forman, de alguna manera, parte del equipo; los que dan vida a estos espacios virtuales con sus respuestas, sus iniciativas propias en forma de posteos, respuestas o replies, mails, comentarios en foros, etc.). Pero donde también hay enemigos: no son exactamente rivales, pero sí usuarios sistemáticamente negativos (no necesariamente clientes de la marca), los trolls de toda la vida que torpedean cualquier intento de comunicación con la comunidad. En el medio, como los jueves, y como los hombres de negro, está el community. Encargado o encargada de conversar con los fans, de conocerlos virtualmente, de saber cuáles son sus demandas hacia la marca, de hacérselas llegar a la propia marca. El CM da paso al juego y deja que la pelota ruede sobre el césped, limpiamente, para que todos la toquen y se sientan implicados en el juego, ‘interactivamente’…


Mi historia de amor con Teenage Fanclub

Aug 19

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Reconozco que cuando me preguntan por mis favoritos, me siento un poco abrumada. Los grupos, las bandas que me han acompañado a lo largo de todos estos años, son tan especiales para mí, que confeccionar una lista de elegidos me suena a traición siempre (con respecto a otros). Y no siempre soy rápida en descubrirme, dada la cantidad de música que escucho normalmente (bueno, en general no soy una vaquera rápida). Y después de contestar a los chicos de Radio Vallekas, creo que me era necesario escribir un post en el que proclamara a los cuatro vientos mi amor por una banda llamada Teenage Fanclub. Me olvidé de ellos al hablar de “mis imprescindibles”, y eso es un error imperdonable.

Hace tiempo que me enamoré, perdidamente, de Teenage Fanclub. Y puedo asegurar sin sonrojarme que ningún otro grupo en el mundo es capaz de hacerme amar las guitarras y las melodías pop como ellos. Ni siquiera sus padres (The Byrds), sus hermanos mayores (Big Star), sus maravillosos coetáneos (The Posies, Matthew Sweet), o sus innumerables hijos (naturales, reconocibles o bastardos)… Y, lo que es más importante para mí, ninguna otra banda me levanta el día (si estoy triste), o me hace sonreír más (si estoy alegre) como ellos.

Así pues, estos tres tipos (Norman Blake, Gerard Love y Raymond McGinley) no sabían el lugar tan relevante que ocupaban en mi vida hasta que les conocí aquel día en el Teatro Cervantes (Málaga es mi ciudad, como decían los mods). El encuentro fue breve, cordial, cariñoso, y lamentablemente me supo a poco, como siempre, por culpa del maldito idioma. Hacerles ver a estos tíos lo que sus canciones habían supuesto a lo largo de más de 10 años era, sencillamente, imposible. Pero pude ponerme en contacto con Norman después, con la intención de hacerle llegar la grabación del especial que, en 1999, le dediqué a los escoceses en “45 revoluciones”. Estaba (está) realizado en español, diréis, vaya tontería enviárselo, pues aún así, ¡lo hice! Quería que Norman lo tuviera, aunque no entendiera un pimiento lo que decía de ellos… Cosas como ésta que podéis escuchar…

Algún día le dedicaré un largo y merecido post a “Ain’t that enough”, una de las canciones pop más grandes de la historia reciente. Aunque Nick Hornby escogiese la romántica “Your love is the place where I come from” en su “31 canciones”.

“Estación en Curva” (Radio Vallekas)

Jun 26

Rafa Teruel y su equipo (entre ellos Cristina Consuegra y Julie), me invitaron el pasado sábado, 21 de junio, a participar en el programa “Estación en Curva”, de la mítica Radio Vallekas. Charlamos sobre la pertinencia (o no) de celebrar un Día de la Música (tenía lugar ese mismo día), así como de la escena musical independiente en nuestro país, de la relación de los medios de comunicación con la industria, y de la propia industria. La parte más complicada para mí fue elegir “imprescindibles”; así, tiré por lo clásico (Neil Young, por supuesto, y Dylan, y los Beatles, y los Stones), sin dejar atrás algo de lo que más me ha excitado ¡en los últimos 15 años! Los Planetas, Spiritualized… Vamos, lo de siempre. Y algunos descubrimientos a medio plazo, en retrospectiva (Spacemen 3) y a corto plazo, en perspectiva (The Soft Pack). También me preguntaron por el Mundial y la Selección, ¡uf! La de palos que podían haberme caído por haber dicho que soy una chica de club (culé, para más señas)… Qué placer sonar de nuevo en las ondas, como le comenté por teléfono a Rafa, Julie y Cristina. En fin, que tuve y retengo, a ver si algún día me animo a volver a hacerlo.

Bienaventurados los que piden…

May 16

Hay una señora que pide en la iglesia de Santiago, en calle Granada. Limosna. Un día le llevé ropa, y me lo agradeció con una amplia sonrisa. Hace poco, me la encontré caminando con dificultad por la calle. Me crucé con ella y, para mi sorpresa, tuvo a bien saludarme. Lo cierto es que me alegró la tarde, para mí era como si me hubiese saludado alguien muy importante. Me sentí reconocida. Supongo que le sonaría mi cara de haberme visto por allí, durante alguna visita a la Virgen del Amor (una de mis vírgenes favoritas). Es rubia y regordeta, tiene un aspecto dulce y es de origen eslavo (creo). Debe de tener problemas de salud, y probablemente no pueda trabajar siquiera limpiando casas (destino habitual de tantas mujeres como ella, inmigrantes y pobres). Así que pide a las puertas de la iglesia, supongo que soñando que mejore la suerte suya y la de sus hijos…

Detrás de cada persona que está en la calle: pidiendo, mendigando o vagabundeando, hay historias de todo tipo. Pobreza y circunstancias, como la de mi querida señora, problemas mentales que derivan en dependencias de toda clase (alcoholismo y yonqueos varios), o estilos de vida, hasta cierto punto, deliberadamente elegidos. Una ola de frío que sobrevino hace pocos años hizo que una de nuestras vecinas nos pidiera un pequeñísimo favor. Había un señor mayor que estaba en la calle, y a ella se le había ocurrido que quizá podríamos acogerle unos días en el portal de la casa. Toda la comunidad, nuestra pequeña comunidad, aceptó. Tener a un mendigo durmiendo, en una cama, dentro del portal, me hizo sentirme fatal… Jamás tendría cojones de meter a una persona en esas condiciones en mi casa, siquiera para ofrecerle una ducha. En nuestra sociedad existe una enorme brecha entre quienes vivimos bajo techo y los que carecen de él. Está la brecha de la higiene, la brecha de la desconfianza, la brecha de la pobreza… El hombre decía encontrarse divinamente, envuelto en sus mantas y con su cigarro en la boca, protegido del implacable frío de las calles. Supongo que debíamos estar contentos por él, pero ese regustillo amargo me acompañaba al subir las escaleras. Era mi mala conciencia, sin duda.

Señoras que piden, mendigos ambulantes (mutilados físicos y emocionales), vagabundos como “el hombre del paragüas”. Un señor con barba y batín que, pese a su aspecto, dudo que tenga muchos años. Ciertamente inquietante, su zona de movimiento está entre el Hospital Noble y el Paseo de Reding. Cada vez que paso a su lado pienso que va a atacarme con su paragüas (de todas las locuras posibles, la mía es la paranoia, desgraciadamente; ojalá fuera la esquizofrenia, mucho más deliciosa y adorable según Michi Panero). Pienso que cualquier día de estos va a cargarse a alguien. Pedir no pide, pero te clava los ojos bien clavados. Es pobre, probablemente está loco, y está en la calle. El que está loco de desatar es un joven treintañero que también anda por el mismo barrio señorito, y al que me encuentro desde hace años de Príes en adelante. Cada vez que se dirige a un transeúnte le suelta alguna genialidad. Y eso que tiene una mirada bastante agresiva pero que a su vez parece más burlona que otra cosa. Es alto, flaco y de piel morenísima, seguramente fue guapo en su juventud, pero la vida en la calle acelera los procesos de vejez de forma inexorable…

Proclamo una bienaventuranza a favor de los que piden (sin esperar nada a cambio, como hacemos la mayoría de los mortales). A favor de los que eligen vivir al raso, o la vida les acaba arrastrando a la intemperie. A favor de quienes se lanzan día a día a la búsqueda de la vida en las calles desiertas de amor y de confianza. A favor de quienes ya no tienen nada que perder, y por eso son más libres que todos nosotros.