Un itinerario del relax (y II)
Apr 13
Un itinerario del relax
1ª parada. Un cine (Lope de Vega)
Se hablaba al principio del Málaga Cinema como uno de los precursores imprescindibles del estilo del relax. Pues bien, los cines que aparecen en el trabajo de Ramírez, Santos y Canal son dos: el Sohail de Fuengirola, y el Lope de Vega, ubicado en el distrito de El Palo, en Málaga capital. Ambos comparten, según Ramírez, unas dimensiones que tendían a ser menores (con respecto a sus predecesores de los años treinta o cuarenta). Asimismo, también presentaban unas fachadas muy próximas, estilísticamente, “al racionalismo del estilo internacional: vanos apaisados, ortogonalidad más o menos rigurosa, y una tendencia a tratar los rasgos básicos como cualquier otro bloque vecinal”[1].
En el caso del Lope de Vega, no faltan rasgos que se repiten en otras piezas encontradas del estilo del relax, como pueda ser la profusión de la profusión de piedra rusticada (el chalet “Mi Retiro” es otro ejemplo en el uso sillarejos de mármol con aspecto rusticado); y la imprescindible marquesina en la fachada. En la década de los ochenta, época a la que pertenece la fotografía, el cine paleño pasó a ser una pista de patinaje (la Rolling), de ahí el gracioso patín que corona la parte alta del edificio. Posteriormente, y fruto de la pasión por la aviación que sentían sus propietarios, la Rolling pasó a ser una discoteca bautizada como Bobby Logan. Era el nombre de un piloto cuya imagen constituye todo un icono de la movida tardoochentera en Málaga. Bobby Logan cerró sus puertas en abril de 1993 y está a la venta desde hace años[2].
2ª parada. Un concierto (Eduardo Ocón)
El estilo del relax dedica un capítulo al candelismo, que es como el autor denomina la influencia directa de Félix Candela, arquitecto español exiliado en México. Candela tenía especial querencia por las atrevidas láminas de hormigón en disposiciones curvilíneas. La curva está muy presente en las edificaciones del relax, es más, en el caso de la pieza que nos ocupa ahora es su razón de ser. Se trata del Eduardo Ocón, kiosco de música ubicado en el Parque de Málaga, y llamado así en honor al célebre compositor y organista nacido en la Axarquía.
La cubierta del recinto es una lámina de hormigón triangular que presenta bordes redondeados y que cuelga de un enorme arco parabólico transversal. Ramírez compara esta monumental arco con antiguos proyectos de Le Corbusier como el Palacio de los Soviets, y con el grandioso arco de San Luis (localizado en Missouri, Estados Unidos) que construyó Saarinen[3]. Desde luego, en el caso de la construcción de Saarinen, hay poderosas similitudes. Lo que el profesor denomina “énfasis modernizante”, tiene mucho de surreal también. Las gaviotas perennes del arco, así como las reales que se posan cada día, constituyen una prueba de ello.
Arco de San Luis (Eero Saarinen, 1964)
El recinto del Eduardo Ocón, popularmente conocido como “el Ocón”, estará para siempre ligado, de alguna manera, a la modernidad. Y no sólo por ser escenario de actividades escénicas, o de ciclos de cine al aire libre en verano. Es allí donde se celebraba anualmente el certamen con el que el Ayuntamiento pretendía promover la música entre los jóvenes. Málaga Crea Rock es una iniciativa a la que se presentan grupos de Málaga y de toda Andalucía, y que lleva celebrándose desde la década de los ochenta. Con los años, ha llegado a ser tal la identificación del acontecimiento con el lugar, que el concurso ha terminado siendo más conocido con el nombre de “el Ocón”.
3ª parada. Una copa. Bar de carretera (Torremolinos)
Siguiendo con el candelismo, el tercer ejemplo de este itinerario ocioso a través del estilo del relax nos conduce hacia Torremolinos, ciudad paradigmática del relax y poseedora de dos de los edificios que se incluyen en el análisis de Ramírez: el Hotel Pez Espada y el Bazar Aladino, entre otros. Este último, construido en 1953, es un barco anclado en el asfalto cuyo planteamiento remite directamente a la tradición del art decó aerodinámico. La exageración y la policromía causan un gran impacto publicitario, algo muy del estilo que nos ocupa. Estas inquietudes publicitarias se dan también en las gasolineras o estaciones de servicio diseminadas a lo largo de la N-340.
Siguiendo con esta arquitectura on the road, nos detenemos en un bar de carretera localizado en Torremolinos, y en el que el profesor Ramírez atisba ecos “de las láminas popularizadas por Félix Candela, unido a ciertos ecos de Mies van Der Rohe”[4]. El establecimiento, del que no se proporciona el título, ni datos como la autoría del diseño o la fecha de construcción, posee una estructura que Ramírez describe como “estrambótica”: la techumbre la forman unos triángulos curvos intersecantes que arrancan del suelo y le dan al conjunto un aire más escultórico que arquitectónico, en el que por supuesto no faltan los sillarejos de piedra, al igual que en otras edificaciones de diferentes características. Los extremos laterales están coronados por unos pivotes más altos que parecen “tensar la cubierta, como si fuera la lona de una exótica tienda de campaña”[5]. Las técnicas utilizadas en el estilo del relax llevan cada realización a un punto de descontextualización importante: sabemos que esto es un bar, pero bien podría ser la oficina de ventas de una urbanización (con el componente de edificio-anuncio que presentaban esa época), o la tienda de una gasolinera.
4ª parada. Toca repostar. Gasolinera Centro (Fuengirola)
Las gasolineras, al igual que los depósitos de agua, también fueron objeto de atención entre los impulsores de la idea del estilo del relax. Organismos vinculados al automóvil y a la “vida moderna”, asumieron muy bien el estilo que nos ocupa[6]. Dentro de esta “cultura de carretera”, que generó los edificios-anuncios a los que ya se ha aludido anteriormente, y entre los que se encontraban los portales de urbanizaciones como el del Golf Hotel Guadalmina, de graciosa evocación al pasado megalítico de Málaga, se pueden insertar las paradas de servicio. Éstas, de alguna manera, “piden ser vistas” desde la carretera, de ahí la exigencia de “formas llamativas y poderosos anuncios de desarrollo vertical”[7].
La Gasolinera Centro, diseñada por el arquitecto Fernando de Fe y construida en 1959-60, parece que va a echar a volar. Predominan las curvas, tanto en su techumbre de hormigón, curvilínea e irregular, tan ameboide como las piscinas y las barras de los bares coetáneos; como en los pilares que sujetan el cobertizo, unos tubos metálicos, lisos y funcionales. Sin embargo, a Ramírez le llama sobre todo la atención un pequeño detalle de neón. “La suave organicidad del cobertizo se contrapone, de noche, al gran rectángulo trazado en la techumbre con una elegante línea de neón verde. Al atardecer, cuando las formas son todavía visibles y las luces ya están encendidas, esta dualidad produce una tensión estética de indudable calidad”[8]. El neón es un recurso típico del relax: el letrero del Hotel Tritón es otro ejemplo de la época.
5ª parada. Una noche de relax. Ciudad de Vacaciones (Marbella)
El último punto en este itinerario del relax se localiza en Marbella. Se trata de un lugar de descanso, como su propio nombre indica: la Ciudad de Vacaciones. Llamada también Ciudad Sindical, es una de las obras más representativas, junto a la Residencia San Jaime del Banco Español de Crédito en Estepona, del estilo del relax. Manuel Aymerich Amadios y Ángel Cadalso del Pueyo (1958) crearon, siguiendo las ideas tradicionales de la ciudad jardín, este complejo marbellí. “Los caminos curvos evitan la monotonía y conducen suavemente desde la carretera a la playa. La orientación de los chalets-tipo cambia constantemente, aumentando así la sensación de animada variedad”[9]. El conjunto lo componen 199 viviendas aisladas, adosadas y pareadas, además de instalaciones deportivas y comunitarias, comedor, iglesia y paseos rodeados de un contexto natural “de enorme carácter paisajista”. Capta las propuestas de ciudad jardín en cuanto que trata de albergar un programa de ocio y descanso con unas tipologías de mínima superficie en contacto con el espacio exterior privado”[10].
Lo que Ramírez considera “modernidad enfática” está plenamente resuelto aquí, y además tiene vocación de casar con lo popular y lo rústico. El chinarro encalado de las paredes en cada bungalow, las terrazas planas, el elemento barroco y a la vez surreal de las curvas… Sin embargo, el profesor enfatiza especialmente en lo que considera una de las “apoteosis del relax”, a saber: la iglesia. Especialmente su torre espiraliforme y rizada en extremo, que recuerda tanto a los minaretes de mezquitas como la de Ibn Tulun (Egipto) como a la linterna barroca de San Ivo alla Sapieza. La otra referencia que el autor maneja es la de Le Corbusier y su Nôtre Dame de Ronchamp, ya que el techo de la iglesia es una lámina de hormigón con vaga forma ameboide, que “flota” en el centro del patio construido a modo de nave. Añade que los pilares cuasicónicos que soportan dicha cubierta, hechos también de hormigón, “recuerdan a los de la fábrica Wax Johnson, construidos por F. L. Wright en 1937”[11].
Nôtre Dame de Ronchamp (Le Corbusier, 1950-55)
Fábrica Wax Johnson (F. L. Wright, 1937)
Sin embargo, sin movernos de España encontramos un precedente de esta Ciudad de Vacaciones promovida por el sindicato vertical franquista. Se trata de la Ciudad de Reposo y Vacaciones de Barcelona del GATCPAC, que en los años treinta conjura una arquitectura ligera y de vanguardia para un espacio consagrado al turismo de masa protagonizado por “un nuevo sujeto con derechos al ocio y a las vacaciones”[12].
[1] Ramírez, Juan Antonio. El estilo del relax. Servicio de Publicaciones del Colegio Oficial de Arquitectos en Málaga, 1987, p. 65.
[2] Salazar, Amanda. “Yo también iba a Bobby Logan”. Diario SUR Digital, 27-06-2009.
[3] Ramírez, Juan Antonio. El estilo del relax. Servicio de Publicaciones del Colegio Oficial de Arquitectos en Málaga, 1987, p. 93.
[4] Ibídem, p. 92.
[5] Ibídem, p. 93.
[6] Ibídem, p. 69.
[7] Ibídem, p. 69.
[8] Ibídem, p. 69.
[9] Ibídem, p. 60.
[10] De Lacour, Rafael. Arquitectura y Turismo, espacios para la colectividad. Área de proyectos arquitectónicos. ETSA Granada, p. 4.
[11] Ramírez, Juan Antonio. El estilo del relax. Servicio de Publicaciones del Colegio Oficial de Arquitectos en Málaga, 1987, pp. 60-61.
[12] De Lacour, Rafael. Arquitectura y Turismo, espacios para la colectividad. Área de proyectos arquitectónicos. ETSA Granada, p. 4.




































