Benedetti y sus jóvenes enseñanzas
May 18
La muerte, a los 88 años de edad, del poeta Mario Benedetti, me ha hecho reflexionar sobre el paso del tiempo, y los conceptos relativos de juventud y vejez. Ejemplo de afabilidad, sensibilidad e inteligencia, el artista tuvo a bien acercarse a las generaciones chicas con un libro: “Memoria y esperanza. Un mensaje a los jóvenes”. Me encanta su manera de dirigirse a la juventud: desde su dilatada experiencia vital pero sin prepotencia, desde la curiosidad por saber cómo se sienten sus congéneres (independientemente de su edad), más que desde un hipotético ”estar de vuelta” (por otro lado, tan absurdo y tan cómun en nuestra especie); desde la humildad y la decencia de un espartano que abomina de las grandes insensateces de nuestro mundo actual (las guerras y el consumismo, el capitalismo y sus injusticias).
Se puede decir que Benedetti se ha mantenido joven hasta el final. Los propósitos de juventud de hoy en día son profundamente superficiales. El niño, adolescente e incluso joven que llevamos dentro muere sin remedio, antes del tránsito propiamente dicho. Parece que es más importante parecer joven, que sentirse joven, o pensar como un joven. Lo primero es lo que impera, está claro. Lo segundo, está al alcance de unos pocos. Lo tercero, no es más que un síntoma de inmadurez. Creo que el uruguayo era capaz de ponerse en la piel de los que tenían más de medio siglo menos que él, y no sólo para darles lecciones, sino para aprender de ellos. Esta es una gran enseñanza para todos nosotros. Para todos los que queremos seguir sintiéndonos jóvenes (de alguna manera).
Por último, quiero terminar esta pequeña y humilde reflexión con parte del texto del que hablo, en este caso del prólogo de este manifiesto juvenil que el octogenario nos deja como legado maravilloso, libro de consulta para estados de desilusión y desesperanza. Tiene más que ver con su visión de la vida, con la idea del conformismo material al que muchos (con cierto afán espartano) nos aferramos. Vivir con lo puesto, no crearse necesidades que esclavicen, escuchar a los que vienen detrás de nosotros (y disfrutarles igualmente). Que Dios te tenga en su Gloria, Mario Benedetti.
“¿Qué puede decir un poeta de más de ochenta años a la gente joven, que no lo haya dicho ya? Poco. Sólo contarles qué satisfecho y bien me siento, cuando octogenario, veo que mis valores de toda la vida siguen vivos, presentes, que nunca tuve la tentación de renunciar a ellos, y que los sigo sosteniendo. Y que toda la vida pude arreglármelas con tan poco, y estar tan contento”.
(Prólogo de “Memoria y esperanza. Un mensaje a los jóvenes”).
