Big Star: pequeñas grandes estrellas del firmamento
Apr 29
La labor de rehabilitación musical que han tenido a bien hacer Jon Auer y Ken Stringfellow con Alex Chilton es encomiable, y ayer en pudimos recoger sus frutos en el escenario del Teatro Cervantes de Málaga (gracias, como siempre, a la predilección por las bandas de culto que tiene Olga Payar, nuestra Tony Wilson particular). La versión de Big Star que allí se presentó era de lujo, con el geniecillo Chilton a la cabeza y Jody Stephens en la batería (y también marcándose algún que otro tema vocal), ambos miembros originales del combo americano, que tan buenos amigos y seguidores ha hecho en el mundo del power pop y las melodías guitarreras de ensueño. Junto a ellos, dos mercenarios del mayor nivel, la deliciosa cabeza bicéfala creativa de The Posies. De tan prometedora formación no se podía esperar menos que un concierto plagado de canciones procedentes de aquel mítico “# 1 Record”, no en vano arrancaron (creo recordar, si mi memorieta no me falla) con “In The Street”, y pronto le siguieron “Don’t lie to me” (en la onda más clásica de la banda, y una de mis favoritas), “When my baby’s beside me”, o “The Ballad of El Goodo”.
Estaban en forma, no cabía duda. Alex cantaba razonablemente bien (lejos de aquellas nefastas crónicas que he leído de otros directos anteriores en España), se le veía cómodo y feliz, Stephens aportaba con su enérgica pegada una base rítmica dentro de un cuadro que completaban las maravillosas voces de Auer y Stringfellow, a la altura de unas circunstancias armónicas exigentes (uno de los fuertes de este grupo, deudor de gentecillas como The Byrds o The Beach Boys, han sido siempre los coros). La cover de la noche no vino, sin embargo, de las soleadas tierras califonianas, sino de las más nublosas islas británicas: The Kinks y su “Till the End of the Day” fue el tema elegido para salir de un repertorio en el que no faltaron pequeñas grandes joyas como “Thirteen” (menos acústica que la original, perdió parte de ese intimismo que tanto fascina a los fans), o “September Gurls” (del “Radio City”, Ardent/Stax, 1974), auténtico himno que, en menos de tres minutos, no puede producir más que una inmensa felicidad. Paradójicamente, fue en este concierto la que menos me gustó cómo sonó (con respecto a la versión del disco).
Y es que esta alineación contemporánea de Big Star no se limitaba a interpretar su repertorio tal cual, fueron introduciendo leves modificaciones (como en el caso de la citada “Thirteen”). Supongo que en ello tendrá mucho que ver la presencia de dos artistas tan inspirados como los dos Posies. De los miembros más jóvenes de Big Star cabría destacar el buen hacer de Jon (aún no me he perdonado el no haber ido a aquel concierto que dio, hace varios años, en Village Green), tanto en las guitarras como en las voces, de sobria dulzura, y el papel desempeñado sobre el escenario, más comedido que el desarrollado por el arrollador (y en ocasiones un pelín histriónico) Ken. Me encanta este tándem vocal (para mí es el más querido, dentro del pop guitarrero), y en especial destacaría la interpretación que Strinfellow hizo de “Feel”, tema en el que su voz subió unos cuantos enteros, y del que salió más que airoso.
La única nota negativa del concierto de Alex Chilton y sus Big Star fue, una vez más, el escaso público que atrajo. Ya ocurrió anteriormente con The Fall… Málaga no es, al parecer, buena plaza para ciertas bandas minoritarias. Resulta extraño ver el Cervantes a rebosar con un grupo como Mogwai, cuya propuesta ha pasado mucho peor la dura reválida del tiempo, y luego encontrarnos tan solos con unos Big Star que, apenas con tres discos, han servido de inspiración a otras pequeñas grandes estrellas (grupazos, vaya), del talento de Teenage Fanclub, los propios Posies, Matthew Sweet, Redd Kross y muchísimos más. Cuesta entenderlo.