¿Por qué somos tan poquitas las chicas a las que nos gusta el rock? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Mar 31
¿Por qué somos tan poquitas las chicas a las que nos gusta el rock? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Y yo que sé.
Otras podrán contar la historia de manera distinta (suertudas ellas), pero a lo largo de estos años de estar en el rollo rockero lo único que he visto, en lo que a mi sexo se refiere, es lo siguiente: novias de tíos que tocan en grupos, amigas de tíos que tocan en grupos, novias de melómanos enfermos, amigas de melómanos enfermos, festivaleras gustosillas, trendy-girls, advenedizas en busca de atención o emociones fuertes, despistadas que pasaban por allí y, por último, las clásicas groupies. Estas últimas parece que viven esto del rock and roll de forma más intensa, pero claro, polla en mano (con lo cual no resulta tan creíble su afición, que queréis que os diga).
Fuera de las categorías que acabo de enumerar están las chicas que tocan o escuchan rock and roll. Éstas, en ocasiones, son de dudosa procedencia (es decir, han sido/son/serán novias o amigas de…), si bien es cierto que la mayoría empiezan o terminan siendo grandes fans de la música (fans de verdad). Las chicas que escuchan/tocan rock and roll no están en peligro de extinción (http://buscateunnovio.blogspot.com/), pero en mi opinión siguen siendo una fauna muy concreta y escasa. Tanto, que a veces los rockeros que buscan a su chica se desesperan porque no la encuentran. Se mueren por hablar con una que sepa distinguir el punk de la psicodelia, que flipe con las canciones de Dylan (pero las que toca Dylan, no el noviete de turno previo paso a ya tu sabes morena). Eso. Enfermedades hay muchas, dentro de esta amalgama de expresiones comúnmente llamada “cultura popular”: a unas les da por el cine, a otras por el cómic, a otras por la literatura… Y a unas cuantas chavalas, por el rock.
Hay precursoras muy mayores, como la que hace poco me encontré pinchando una noche, una tía que rondaba los 50 tacos y que disfrutó mucho cuando sonaron Violent Femmes. Les pregunté por ellos, a ver qué se contaba pero no me contó mucho la verdad. Recientemente me he encontrado con algunas mujeres de las que viven intensamente esto del rock, lo cual es interesante para mí, pues me encanta hablar con mis congéneres de mis grupos favoritos, sus álbumes, conciertos, anécdotas, putear a la prensa musical (ese tipo de cosas). En ese sentido, hace poco tuve oportunidad de mantener una bonita charla sobre la gran Patti (Smith), con otra gran fan-a woman as me. Y la verdad es que me gustó, después de haberme tirado hablando de discos como el “Horses”, tanto tiempo, con los chavalotes. Ya era hora, joder.
Como buena mujer-esponja que soy (bueno, personilla-esponja, más bien), siempre me he empapado de todo lo que me recomendaban amigos, colegas, y gentes de la profesión. Sin distinguir sexos. Y también me he sentido muy orgullosa de arrastrar a mis novios a los conciertos (y que no fuese siempre al revés), o de descubrirles bandas con las que luego ellos han flipado. Y por eso sigo buscando a chicas como yo, simples fans, o a las que podrían convertirse, futuro mediante, en las nuevas Moe, Polly Jean, Nico, Patti, Grace, Chryssie, Deborah, Georgia, Siouxsie, Shirley…
