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Posts from January, 2009

“Estoy creando locamente”

Jan 27

Peticiones extrañas

Jan 18

La fauna nocturna sorprende casi siempre. Por un garito como el Trifásico pasan absolutamente todo tipo de gentes (cada uno de su padre y de su madre, of course). Voy a dejar de lado las canciones (el tema por el que suelen dirigirse hacia mí, aparte de para pedir alguna copa). Hoy me voy a centrar en un curioso capítulo: el de las “peticiones extrañas”.

Una noche, una chica se me acercó y, con total confianza, me dijo: “oye, baja la música, anda”. La verdad es que no daba crédito a lo que estaba oyendo… ¿cómo era eso de que bajara la música? Como si fuéramos compañeras de piso, y yo estuviera en el salón y ella en su cuarto tratando de dormir. Creo que le contesté algo así como que estábamos en un bar (”no en tu casa”, pensé yo para mis adentros). En otra ocasión, había una chavala que tenía frío, y quería que quitara el aire acondicionado. Con esta empaticé un poco más, pues a mí me fastidian esos bares-congelador en los que el aire está a tope incluso en diciembre. Pero me costaba bastante saltar la barra en ese momento para acceder a su petición (sobre todo teniendo en cuenta que con mi estatura no llego ni de coña al aparato). La de anoche, sin embargo, es la más extraña de las peticiones que me han hecho, pues afectaba a la propia estética del bar. Al parecer, un foco maldito molestaba sobremanera a una de nuestras clientas (una vez más, yo fui receptora de una petición, bastante absurda por cierto), que en lugar de cambiar de sitio optó por solicitar un cambio de orientación del foco susodicho. ¡Ay!

Otro día le dedicaré un post a las “preguntas extrañas” (que también las hay). De aperitivo, os pongo un ejemplo (ocurrió ayer noche también):

CHICO -Eh, dj, ¿cómo se dice dj en femenino?

YO -Puesssssss… la pinchadiscos, ¿no?

Niña Isa dj

Jan 18

Así me ve el señor Castillo cuando estoy pinchando musica…

“Lorelei” (Sylvia Plath)

Jan 13

Lorelei es un nombre que me fascina. Por lo visto es un río alemán, y la escritora americana Sylvia Plath lo utilizó como tema para una de las piezas de su poemario “The Colossus” (al parecer le fue “sugerido” por un espíritu durante una sesión con la Ouija, ¡qué cosas!). En el poema hay, como no, un río habitado por sirenas que reclaman a la poetisa desde unas profundidades acuáticas que tienen el don de lo perdurable, pero que igualmente se le antojan a nuestra protagonista un tanto tenebrosas. Es la llamada de la muerte que sintió [de forma tan prematura] la autora. Ha sido un verdadero placer dar vida sonora a una voz poética de tal envergadura.

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Joe Crepúsculo: la última chorrada

Jan 11

Le doy las gracias al tal Joe Crepúsculo por animarme a escribir una noche de domingo: cosa rara, teniendo en cuenta que para mí es período de pequeñas depresiones. Pero cuando algo (especialmente referente a la música) saca esa mala leche que hay dentro de mí, me olvido de la desazón dominical. Y el tal Joe Crepúsculo (mejor artista nacional de 2008 según Rockdelux, que lo coloca igualmente en el puesto 26 con otro disco), y número 13 en la lista de Mondosonoro (en idéntica categoría), lo ha conseguido. ¿Cómo se puede encumbrar algo tan jodidamente malo? Coges un puto casiotone, metes un par de ruiditos y efectillos, escribes alguna chorrada cool del tipo “no es fácil de amar (sic) en tiempos de democracia/cuando el amor ha perdido toda su eficacia” y, pese a que parezcas unos Camela ralentizados (y con menos gracia, todo hay que decirlo)… la crítica se rendirá a tus pies.

No quiero meterme con sus pintas cincuenteras (tan en boga ahora, si no que se lo digan a Glasvegas y Russian Red… aunque estos son buenos), ni con esa portada del disco (”Supercrepus”), protagonizada por una especie de mango de Excalibur que es un horror. No en vano, parece que todo el concepto del disco está planteado como algo deliberadamente malo. Supongo que será esa extraña fascinación por lo dolorosa y placenteramente odioso lo que empujará a algunos a seguir el dictado crítico de estas revistas. O eso, o mantener el tipo cool.

Me meto con sus aparentes canciones: que cierta ironía e ingenio se desprenda de sus letras no justifica su encumbramiento a nivel crítico. Salvo que, una vez más, la prensa musical siga alentando ese revival ochentero que, cuanto más se acerca a la Movida (que cada vez me resulta más coñazo), más preciado parece. Si no, no se explica que el minimalismo cutre de Joe Crepúsculo haya arrasado en dos de las revistas musicales con más predicamento del país (como uno de los trabajos discográficos del año, encima). No puedo hablar desde la perpectiva crítica del contexto ya que no he escuchado los discos completos de Lori Meyers, El Columpio Asesino, Tachenko, Nacho Vegas, Lidia Damunt (u otros tantos que aparecen en las listas). Sencillamente, no puedo explicarme que una tontería de tal calibre llegue a ser tan bien reseñado por ambas publicaciones.

Seguramente, muchos de vosotros os tomaréis esta crítica a coña. Yo creo que el tal Joe lo ha hecho todo de coña, y se está descojonando del Rockdelux y de todos los que le dicen “ánimo tío, mola tu rollo”. Al parecer, distribuye su música gratuitamente por internet (vaya, sólo faltaría que cobrara). Lo dicho, la última chorrada.

http://www.myspace.com/joecrepusculo

Pepa’s Revenge

Jan 09

No contábamos con eso. Con que Ella, de alguna manera, permaneciese aquí. Y ahora, letras insomnes cabalgan endemoniadas entre las yemas de mis dedos. Con más fluidez, con la fluidez que otorga una conciencia que extraña la tela de araña del estado beodo, en el no-silencio de la noche de Alcazabilla nº 11. Se supone que Ella ya se ha ido, pero un halo extraño de su larga y presuntamente inconclusa existencia se ha quedado aquí, se resiste a largarse de un edificio que fue construido durante el siglo pasado. Ahíto de historias, y poblado ahora por unos animales que en la nocturnidad lanzan lamentos ahogados desde sus trincheras. Y a mí se me escapa un segundo de vida cada vez que escucho un chillido desde el ojo patio -que es como el agujero del orto: feo como él solo-. O cada vez que percibo el intento desesperado de franquear el umbral de mi puerta. O cada vez que interiorizo el sonido de unos muros que se desprenden y se caen a pedazos, poniendo de relieve el abandono de un casco antiguo en peligro de extinción.

Ahora tendremos que aprender a convivir con Ellos. Ella se ha empeñado en quedarse en la que fue su casa durante más de medio siglo. Un recuerdo ratonil se ha apoderado de la escalera mugrienta, de escalones empinados y olor a viejo acumulado. E igualmente de nuestras limpias madrigueras y no tan pulcras conciencias (supongo que podríamos haber hecho más por Ella: las leyes de la familia no se impusieron como es debido, y venció la dejadez). Así, entre los sonidos nocturnos, su alma viva resopla como nunca, verbigracia de los siempre malditos roedores, que ahora trastornan nuestra cotidianeidad. Su venganza contra la vida misma, personalizada en su no poca (para los tiempos que corren) solidaria vecindad, se está sirviendo calentita, de casi cuerpo presente. Pepa sigue empeñada en no irse, y su morada sigue en pie, rehabitada como nunca, por nuestros nuevos vecinos. Ahora queda una pequeña lucha por volver a la normalidad, con vertiginosos pasos hacia una burocracia que mucho me temo prescinde de la renta baja (carece de este tipo de, digamos, “contrariedades”). Habrá que echarle paciencia. Mientras tanto, mi piso parece un tanto polanskiano: tal es la claustrofobia que se experimenta a puerta cerrada (y sin reunión). El salón se hornifica por momentos. La cocina está lívida de horror. Y la habitación parece el único espacio donde se respira una tranquilidad “relativa”. Porque sé perfectamente -la soledad no es buena compañía esta clase de circunstancias- que Ellos están ahí. Y Ella también. Miedo me dan.

La Lola se fue a los cielos

Jan 03

Ha pasado ya más de un mes desde que te fuiste, Lola Cebrián, a los cielos. De los puertos de tu querida Virgen del Carmen ascendiste, orgullosa, a lo más alto del mar. A un horizonte desde el que divisamos tu magnífica sonrisa de octogenaria coqueta y carismática: porque tu carácter precedió siempre a tu belleza, como mujer de armas tomar que eras. Que has sido. Y que serás. Porque para mí no te has ido… te tengo muy presente todos los días de mi vida, como a mi otra Lola, Lolita Mena, la mujer más inteligente, preciosa y prudente que haya yo conocido. La de sugerentes labios rojos, ensombrecidos tan pronto por un matrimonio castrador que (¡paradojas de la vida!) dio como fruto siete hijos.

Tu pérdida, mi Lola paternal, madre de mi padre, ha sido un palo de los gordos. No por esperada ha sido menos dolorosa. Veíamos como te ibas poco a poco, agonizando, volviéndote cada vez más pequeña e indefensa. Tus cejas perdían su color, y no había perfume suficiente para restablecer el olor a vida que siempre habías irradiado, ni calor suficiente (¡todo el que te hemos dado en tus últimas horas!) para dotar de movilidad tus manos poderosas… esas que te permitieron criar con valentía y orgullo tus siete hijos, después de enviudar tan pronto. Y superar las penurias a las que te condenó un hombre demasiado locuelo (del que me han quedado a mí algunos genes, no creas).

Te desposaste por segunda vez en contra de la opinión general, porque eras muy consciente de que sólo se vive una vez, y asumiste inconscientemente que en esta vida uno tiene que hacer lo que le de la gana. Así eras tú. Dolores Cebrián Carrera, nacida en la Venta del Rayo de Zafarraya, provincia de Granada. Fallecida el 27 de noviembre de 2008 en Málaga. Amada por sus dos maridos, queridísima por sus hijos, nueras, yernos, nietos y biznietos. Una mujer de las que ya no quedan.

Me quedo con las palabras de mi padre, en el día en que te dimos sepultura: “Ella lo ha hecho muy bien”. Lo hiciste muy bien, Lola. Por eso, y por todo lo acumulado en tus magníficos 84 años de vida, te recordaremos siempre.