Hey Hey Posies, My My Posies
Oct 17
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/10/rockandblog/1223628235.html
Jo, como algunos dicen del “Exile on main street” de los Stones: nunca volvieron a sonar tan bien. Algo parecido les pasó a The Posies (protagonistas de este post del blog de rock de El Mundo) con “Amazing Disgrace”. Un disco absolutamente maravilloso, redondo y adictivo. Lo escuché durante semanas y meses, y años, sin parar (incluso llegué a plantearme cierto “racionamiento” pero bah, era imposible quemar una joya así). Lo llevo en mi coche, en cassette, porque hace de cualquier viaje una delicia. “Tienen unas voces muy dulces”, me dijo hace poco mi chico. Sí, se refería a Ken Stringfellow y Jon Auer, un tándem vocal perfecto que hacía funambulismo entre la furia guitarrera y las melodías pop. Las baterías del disco son fabulosas (¿quién dijo que aporrear pop era simple?), con mucho redoble y timbal, energéticas y vitamínicas.
Es probable, como dice el autor del post, que el revival noventero que está por venir (ya se sabe que esto es como los cracks y eso) podría beneficiarles. Ojalá, porque la imagen del propio Ken Strinfellow vendiendo sus cedés en solitario a pie de un escenario en un garito de Málaga fue pelín triste… La verdad es que sus canciones al piano no me engancharon. Eso sí, cuando tocó “Solar Sister”, del “Frosting on the beater”, la peña coreaba hasta el solo de guitarra, ¡ele! Yo hubiera preferido “Dream All Day”, una canción que me llena de color el rostro y el alma y la vida entera. Cuando terminó el concierto, me acerqué a Ken para darle las gracias por tocar una canción de Neil Young que me pone un nudo en la garganta: “Tell me why”. Acababa de ver al genio canadiense hacía menos de dos meses, y bueno, fue muy emocionante.
Con Teenage Fanclub, la mejor banda de pop del mundo, no los compararía, la verdad. The Posies han sido siempre mucho más veloces, más powerpoperos, incluso más beatlenianos. Los escoceses, por su parte, están ligadísimos a California, a las “guitarras felices” (eh, Luisbe?), a la maestría coral de unos Byrds, unos Beach Boys. Son primos hermanos, pero no hermanos de sangre.
Eso sí, de cualquier forma, son dos de mis grupos favoritos, y siempre mola que alguien se acuerde de ellos. Sobre todo en estos tiempos tan rítmicos, digitales y ochenteros.