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Posts from July, 2008

Locutor = Persona

Jul 21

Corría el año 1997 cuando la radio empezó a formar parte activa de mi vida. Antes, sin embargo, había sido una consumidora de radio voraz: de Radio 3 desde mi adolescencia, y de emisoras generalistas (Onda Cero, COPE, Cadena SER, RNE) durante la época universitaria. En el duelo vespertino entre la emergente Julia Otero y la decadente Encarna Sánchez, no conseguí decantarme. La primera era una excelente locutora, pero su autocomplacencia me mataba; la segunda era, como dirían las folclóricas, un “monstruo” de la comunicación de licencias ilimitadamente sobrecogedoras… Apenas se notaban sus errores ortográficos, eso sí.

De cualquier forma, las excesivas tendenciosidades nunca me gustaron, por eso deseché de mi parrilla a gentes como Carlos Llamas o Antonio Herrero (en sus respectivos fueros propagandísticos). Caí en la tentación de escuchar, un par de veces o tres, a la futura radio star Gemma Nierga en aquella terapia de grupo que tenía por nombre “Hablar por hablar”… También escuché en su momento a las vacas sagradas de la radiodifusión española (Gabilondo, Luis, Herrera…), y a locutores de radiofórmula en mi pubertad (antes de descubrir Radio 3 Pop, yo era carne de Los 40 y, en menor medida, Cadena 100 y Onda ¿10?).

Una vez superadas esas tonterías, me convertí en oyente de Radio 3. Lo sigo siendo a fecha de hoy. Sus peculiares estrellas (también las tienen, oiga) me marcaron profundamente, tanto por su estilo como por sus conocimientos musicales. Algunos de los popes de la cultura musical de este país han pasado por esta emisora pública, o se encuentran aún en su nómina: Jesús Ordovás, Diego Manrique, Ramón Trecet, Carlos Galilea, etc.

Así pues, cuando yo empecé a hacer radio en 1997, ellos (y otros) eran mis referentes. Especialmente Paco Pérez Bryan. Paco no era un sesudo crítico musical (años más tarde tuve la ocasión de comprobar que de crítico no tenía nada, era más bien un fan apasionado de la música, que no es poco). Paco era un excelente comunicador, mi referente absoluto de lo que debe ser un buen locutor: natural (sin ser chabacano), apasionado (sin ser cargante), refrescante (sin caer en el tono happy-happy-happy de las radiofórmulas). Ése fue el estilo que yo intenté implantar en mi primer programa de radio, “45 revoluciones”.

Siempre he dicho que me gustan los locutores “que parecen personas”. Que no impostan, que no se recrean en su propia voz, que no se inventan un personaje (a no ser que interpreten un personaje, lo cual es distinto), que no están encantados de conocerse a sí mismos. Que saben comunicar una información (o entretener al personal) de forma estilosa, chispeante, inteligente y agradable. Si el timbre de la voz suena hermoso, miel sobre hojuelas. Esos son los locutores que me gustan… el paradigma que he tratado de seguir siempre que me he puesto delante de un micrófono. Si lo he conseguido o no, es otra historia.