Search

Rss Posts

Rss Comments

Login

 

Posts in ‘Una Chica de Radio’

Mi historia de amor con Teenage Fanclub

Aug 19

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Reconozco que cuando me preguntan por mis favoritos, me siento un poco abrumada. Los grupos, las bandas que me han acompañado a lo largo de todos estos años, son tan especiales para mí, que confeccionar una lista de elegidos me suena a traición siempre (con respecto a otros). Y no siempre soy rápida en descubrirme, dada la cantidad de música que escucho normalmente (bueno, en general no soy una vaquera rápida). Y después de contestar a los chicos de Radio Vallekas, creo que me era necesario escribir un post en el que proclamara a los cuatro vientos mi amor por una banda llamada Teenage Fanclub. Me olvidé de ellos al hablar de “mis imprescindibles”, y eso es un error imperdonable.

Hace tiempo que me enamoré, perdidamente, de Teenage Fanclub. Y puedo asegurar sin sonrojarme que ningún otro grupo en el mundo es capaz de hacerme amar las guitarras y las melodías pop como ellos. Ni siquiera sus padres (The Byrds), sus hermanos mayores (Big Star), sus maravillosos coetáneos (The Posies, Matthew Sweet), o sus innumerables hijos (naturales, reconocibles o bastardos)… Y, lo que es más importante para mí, ninguna otra banda me levanta el día (si estoy triste), o me hace sonreír más (si estoy alegre) como ellos.

Así pues, estos tres tipos (Norman Blake, Gerard Love y Raymond McGinley) no sabían el lugar tan relevante que ocupaban en mi vida hasta que les conocí aquel día en el Teatro Cervantes (Málaga es mi ciudad, como decían los mods). El encuentro fue breve, cordial, cariñoso, y lamentablemente me supo a poco, como siempre, por culpa del maldito idioma. Hacerles ver a estos tíos lo que sus canciones habían supuesto a lo largo de más de 10 años era, sencillamente, imposible. Pero pude ponerme en contacto con Norman después, con la intención de hacerle llegar la grabación del especial que, en 1999, le dediqué a los escoceses en “45 revoluciones”. Estaba (está) realizado en español, diréis, vaya tontería enviárselo, pues aún así, ¡lo hice! Quería que Norman lo tuviera, aunque no entendiera un pimiento lo que decía de ellos… Cosas como ésta que podéis escuchar…

Algún día le dedicaré un largo y merecido post a “Ain’t that enough”, una de las canciones pop más grandes de la historia reciente. Aunque Nick Hornby escogiese la romántica “Your love is the place where I come from” en su “31 canciones”.

“Estación en Curva” (Radio Vallekas)

Jun 26

Rafa Teruel y su equipo (entre ellos Cristina Consuegra y Julie), me invitaron el pasado sábado, 21 de junio, a participar en el programa “Estación en Curva”, de la mítica Radio Vallekas. Charlamos sobre la pertinencia (o no) de celebrar un Día de la Música (tenía lugar ese mismo día), así como de la escena musical independiente en nuestro país, de la relación de los medios de comunicación con la industria, y de la propia industria. La parte más complicada para mí fue elegir “imprescindibles”; así, tiré por lo clásico (Neil Young, por supuesto, y Dylan, y los Beatles, y los Stones), sin dejar atrás algo de lo que más me ha excitado ¡en los últimos 15 años! Los Planetas, Spiritualized… Vamos, lo de siempre. Y algunos descubrimientos a medio plazo, en retrospectiva (Spacemen 3) y a corto plazo, en perspectiva (The Soft Pack). También me preguntaron por el Mundial y la Selección, ¡uf! La de palos que podían haberme caído por haber dicho que soy una chica de club (culé, para más señas)… Qué placer sonar de nuevo en las ondas, como le comenté por teléfono a Rafa, Julie y Cristina. En fin, que tuve y retengo, a ver si algún día me animo a volver a hacerlo.

Bienaventurados los que piden…

May 16

Hay una señora que pide en la iglesia de Santiago, en calle Granada. Limosna. Un día le llevé ropa, y me lo agradeció con una amplia sonrisa. Hace poco, me la encontré caminando con dificultad por la calle. Me crucé con ella y, para mi sorpresa, tuvo a bien saludarme. Lo cierto es que me alegró la tarde, para mí era como si me hubiese saludado alguien muy importante. Me sentí reconocida. Supongo que le sonaría mi cara de haberme visto por allí, durante alguna visita a la Virgen del Amor (una de mis vírgenes favoritas). Es rubia y regordeta, tiene un aspecto dulce y es de origen eslavo (creo). Debe de tener problemas de salud, y probablemente no pueda trabajar siquiera limpiando casas (destino habitual de tantas mujeres como ella, inmigrantes y pobres). Así que pide a las puertas de la iglesia, supongo que soñando que mejore la suerte suya y la de sus hijos…

Detrás de cada persona que está en la calle: pidiendo, mendigando o vagabundeando, hay historias de todo tipo. Pobreza y circunstancias, como la de mi querida señora, problemas mentales que derivan en dependencias de toda clase (alcoholismo y yonqueos varios), o estilos de vida, hasta cierto punto, deliberadamente elegidos. Una ola de frío que sobrevino hace pocos años hizo que una de nuestras vecinas nos pidiera un pequeñísimo favor. Había un señor mayor que estaba en la calle, y a ella se le había ocurrido que quizá podríamos acogerle unos días en el portal de la casa. Toda la comunidad, nuestra pequeña comunidad, aceptó. Tener a un mendigo durmiendo, en una cama, dentro del portal, me hizo sentirme fatal… Jamás tendría cojones de meter a una persona en esas condiciones en mi casa, siquiera para ofrecerle una ducha. En nuestra sociedad existe una enorme brecha entre quienes vivimos bajo techo y los que carecen de él. Está la brecha de la higiene, la brecha de la desconfianza, la brecha de la pobreza… El hombre decía encontrarse divinamente, envuelto en sus mantas y con su cigarro en la boca, protegido del implacable frío de las calles. Supongo que debíamos estar contentos por él, pero ese regustillo amargo me acompañaba al subir las escaleras. Era mi mala conciencia, sin duda.

Señoras que piden, mendigos ambulantes (mutilados físicos y emocionales), vagabundos como “el hombre del paragüas”. Un señor con barba y batín que, pese a su aspecto, dudo que tenga muchos años. Ciertamente inquietante, su zona de movimiento está entre el Hospital Noble y el Paseo de Reding. Cada vez que paso a su lado pienso que va a atacarme con su paragüas (de todas las locuras posibles, la mía es la paranoia, desgraciadamente; ojalá fuera la esquizofrenia, mucho más deliciosa y adorable según Michi Panero). Pienso que cualquier día de estos va a cargarse a alguien. Pedir no pide, pero te clava los ojos bien clavados. Es pobre, probablemente está loco, y está en la calle. El que está loco de desatar es un joven treintañero que también anda por el mismo barrio señorito, y al que me encuentro desde hace años de Príes en adelante. Cada vez que se dirige a un transeúnte le suelta alguna genialidad. Y eso que tiene una mirada bastante agresiva pero que a su vez parece más burlona que otra cosa. Es alto, flaco y de piel morenísima, seguramente fue guapo en su juventud, pero la vida en la calle acelera los procesos de vejez de forma inexorable…

Proclamo una bienaventuranza a favor de los que piden (sin esperar nada a cambio, como hacemos la mayoría de los mortales). A favor de los que eligen vivir al raso, o la vida les acaba arrastrando a la intemperie. A favor de quienes se lanzan día a día a la búsqueda de la vida en las calles desiertas de amor y de confianza. A favor de quienes ya no tienen nada que perder, y por eso son más libres que todos nosotros.

Comportamientos socialmediáticos (part. 1)

Nov 22

Supongo que el mundo de las redes sociales está sobrepasando a teóricos y analistas, que apenas tienen tiempo ya para interpretar detenidamente la evolución de la comunicación en el medio digital. Como no soy teórica y en este inmenso maremágnum de datos me pierdo irremediablemente, prefiero observar comportamientos y tomar nota para poder extraer algunas pequeñas conclusiones.

La red la convertimos en social porque todo el “internautado” (permitidme el palabro) forma parte de ella, e interactuamos en ella como personas que somos. En este sentido, no puedo dejar de pensar en una especie de sala virtual a la que entramos y salimos para entrar en contacto con otros congéneres. ¿Hace falta pegar gritos, agitar las manos para que nos vean/lean mejor? Algunos pensarán que sí, aunque eso mismo no lo harían en otro espacio paralelo, el real (en, pongamos, un bar). Pues eso mismo, en un afán de notoriedad sin límites, es lo que hacen algunos en este espacio donde ese cierto halo de irrealidad desata las más ridículas intervenciones, un mal uso del social media que, como otras cosas en esta vida, puede volverse contra uno mismo (si no se utiliza bien).

Observo también diferentes tipos de emisores y receptores dentro de la red social: el ausente, el agradecido, el receptivo, el “solo emisor”, y el “superemisor coñazo”. El ausente (como bien indica la palabra), no está. Figura como socio del club, pero no va a ver ningún partido. Es invisible. El agradecido es un receptivo necesario, como esos centrales leñeros a los que aborreces cuando no juegan contigo (pero que adoras si militan en tu equipo). El receptor agradecido está ahí para apoyarte y demostrar el feedback que generan tus publicaciones (ya sea en forma de “estado”, “enlace” o “evento”). El emisor receptivo publica más bien poco, básicamente es receptor de mensajes, y se muestra receptivo a la hora de recibirlos (nunca mejor dicho, vaya trabalenguas). Opina o interviene en las publicaciones de los demás, en muchas ocasiones para secundar lo publicado por el emisor de turno (o no). El “solo emisor” nunca participa en conversaciones ajenas, se siente portavoz de sí mismo de alguna manera, y establece, en cada intervención, una suerte de “he dicho” un tanto irritante. De cualquier manera, puede ser un emisor interesante, poco complaciente con los demás elementos, y muy seguro de que sus mensajes van a ser leídos/seguidos/interpretados por el resto de la comunidad.

Ahora bien, y llegando ya al final de este post pseudoteórico, tengo que detenerme en uno de los fenómenos que más me llaman la atención de estos comportamientos virtuales. El “superemisor coñazo” es un yo gigante que vocifera a los cuatro vientos todo lo que hace. Poco le importa si genera feedback o no, si el resto de la comunidad considera relevantes sus propuestas o le “echa cuenta” (me encanta esta expresión). Es la autopromoción mal entendida, pues si de autopromoción hablamos, hay que ser especialmente cuidadoso para no generar rechazo en los demás. Al “superemisor coñazo” le importa un comino eso mismo, no se muestra empático con sus amigos, está demasiado ocupado en su papel de yo-emisor.

El saber estar es muy importante en esta vida, claro está que en los social media también. Hay emisores sociales muy gamberros y divertidísimos que quizá no se detengan mucho a pensar en la reputación o imagen que proyectan de sí mismos dentro de la red. Pero lo que es imperdonable, en esta vida, es ser un coñazo. Esta frase no es mía, es de Michi Panero (en referencia a su hermano Leopoldo María). Creo que viene muy bien para concluir esta disertación sobre los comportamientos socialmediáticos.

Maridaje del pop en el Puerto de Santa María

Oct 21

Monkey Week, encuentro de profesionales de la música independiente que tuvo lugar del 9 al 12 de octubre en el Puerto de Santa María (Cádiz), nos deparó una sorpresa (a Ana Berrocal, de La Opinión de Málaga, y a mí misma). La noche del viernes (con los inmensos Wire reventando el escenario del Monasterio de la Victoria), Julio Ruiz (Radio 3) nos comentó que le habían liado para protagonizar una curiosa y grata  experiencia vinícola… Una cata melómana en la que debía pinchar aquellas canciones que le habían inspirado ciertos vinos (un total de cinco, testados previamente por él mismo). Así, y puesto que Julio tuvo la amabilidad de invitarnos, nos plantamos en una fabulosa bodega de Osborne para ver cómo se desarrollaba la historia, y de paso probar tan prometedores caldos mientras escuchábamos al dj Rojiblanco narrar en directo la jugada.

La verdad es que, de los allí presentes (unas 15 personas), sólo reconocí al director del Ruta 66, Ignacio Juliá (quien acabó tan entusiasmado con la idea que incluso habló con Julio de hacer una gira gastronómica-rockera por ahí). El ambiente era distendido, como no podía ser de otra forma, y el protagonista fue presentando cada tema musical (previo lingotazo por parte del personal, cada vez más animado a medida que avanzaba la sesión). El rosado con el que arrancamos, espumoso y refrescante, primo hermano del champán, tuvo su correlato directo con los siguientes títulos: “Pretty in Pink”, de Psychedelic Furs, y “Champagne Supernova”, de Oasis.

La impoluta mesa que nos habían preparado a los asistentes constaba de un gracioso picoteo, así como de un “menú degustación” vinícola que se componía de cinco copas que correspondían a los siguientes caldos: Rosafino 2008, Gadir, Pedro Ximénez, Bailén y Fino Quinta. Al Rosafino le siguió, pues, un afrutado que mezclaba manzana con uvas francesas y gaditanas (y que respondía al latino nombre de Gadir). No podían faltar, pues, las referencias a la “cosecha de la tierra”, como bien apuntó el abajofirmante de “Disco Grande”. En este caso, el grupo de la añorada (y rescatada recientemente por Remate) Muni Camón, Maddening Flames, fue el que sonó en la estancia. El tema elegido, “Pretty Girl”. La segunda referencia llegó de la mano de la Mantovani Orchestra, dirigida por el italiano Annunzio Paolo Mantovani (”Little Green Apples” fue la pieza que aportó glamour a la sesión; no todo iba a ser rockandroll). De ahí pasamos al mayor peligro que se conoce en este planeta (al menos lo es para quien esto escribe). Un vinito dulce que responde al poderoso nombre de Pedro Ximénez: caldo de gran personalidad, de aromáticas pasas que atraviesan el gaznate a sus anchas. Moby Grape y The Bitter Springs fueron los grupos elegidos por el periodista para ilustrar las sensaciones que provoca un vino que rápidamente identifiqué como mi favorito (es que soy de Málaga, en fin). “Can’t Be So Sad” y “And Even Now” sonaron, una detrás de otra, en el ecuador de una cita que iba subiendo de grados, risas y confraternización musical. Atemporal, además, pues de los iniciales 90 nos habíamos plantado, por la cara, en los siempre excitantes 60.

Bailén fue el siguiente vino de la cata musical. Vino veterano, seco y típico de Cádiz, lo acompañamos con una banda igualmente veterana (Pavement) cuyo comeback nos anunció quien presidía la mesa (la actualidad informativa mandaba, ¿no?). Tras esa maravilla llamada “Shady Lane”, escuchamos a aquella chica “de piel caoba” (como el propio vino que estábamos catando) que llegó a lo más alto desde un origen más que humilde. Diana Ross, en los tiempos de las Supremes (”Where did our love go”). El aperitivo lo terminamos con un Fino Quinta (era de esperar) cuya banda sonora la formaron Olive (”You’re Not Alone”) y las en su día poderosísimas Veruca Salt (”Sheether”). Referencias del rock y el trip hop insertadas en una época definitivamente querida para Julio Ruiz, todo un referente de la radio musical española y de la prensa musical. Y un buen aficionado al vino, como pudimos apreciar quienes tuvimos el privilegio de estar allí.

http://www.youtube.com/watch?v=IV-13tl7ol4

Sonia Briz

Oct 12

http://www.rtve.es/radio/20091008/adios-gran-dama-electronica-radio/295630.shtml

Leo esta mañana que Sonia Briz, locutora de Radio 3, ha muerto. Lo anunció hace unos días Tomás Fernando Flores en “Siglo XXI”. Recuerdo haberla escuchado en alguna ocasión, de madrugada, mientras conducía desde cualquier parte del mundo en dirección a mi hogar. Sonia tenía una voz muy peculiar, absolutamente apta para esas avanzadas horas: cálida y carismática, susurrante y a la vez un pelín enigmática. Así retransmitía las sesiones de su “Zona 3″, espacio referencial para los amantes de la electrónica. En parte la envidié (como a todos aquellos profesionales que han tenido la dicha de hacer radio nocturna; una espinita que tengo clavada), y en parte la admiré, como a todas las féminas que han pasado por la radio pública (por lo demás, bastante escasas). La muerte de esta locutora singular, clave en la difusión de la cultura del techno y la música de baile en este país, ha desatado múltiples mensajes de condolencia en la red. Está claro que tenía muchos fans, y que se lo merecía. Descanse en paz.

El rodaje de Locutriz..

Oct 08

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Esta locución pertenece a una serie de colaboraciones que realicé durante mi etapa profesional en la Cadena SER. Ignacio San Martín, presentador del programa de motor que se emitía los fines de semana (“Autorradio”), quedó muy contento con la primera grabación que me encargó; de esta forma, me convertí durante algún tiempo en la voz de la agenda semanal que, en cada edición de “Autorradio”, narraba los acontecimientos, noticias y eventos relacionados con este mundillo. La voz la grababa siempre de la misma forma, en vacío, sin música ni sintonía: clara y concisa, informativa y, a su vez, cálida, sin la rigidez que se presupone al “tono noticias” (puesto que el microespacio pertenecía a un programa, no a un boletín informativo).

“45 revoluciones”. Despedida y cierre

Sep 10

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Ahí van unos pocos segundos de la última edición de “45 revoluciones”, tras un lustro de emisiones en la emisora local Cadena Mar. Una última reivindicación de aquel espacio que nació para dar salida a mi pasión por la música independiente (que actualmente continúo sintiendo con la misma intensidad). Ocurrió en 2002. El programa pasó a mejor vida, a pesar de que en su momento aseguré con vehemencia que seguiría en una estación de radio aún más pequeña, todavía más residual… “45 revoluciones” se fue para no regresar nunca más. Se fueron con él cinco años de prensa musical hablada, crónicas de conciertos (Yo La Tengo, FIB’s), críticas de discos, entrevistas a grupos locales (entre ellos los primerizos Airbag, Orange, Oniria, o la banda de garage Intoxicated Men), monográficos (Pearl Jam, Teenage Fanclub, Frank Zappa)…

Errores de antena

Sep 02

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Fangoria grabaron “Me quedaré soltera” porque, según ellos, se identificaban en ese momento con la canción de Cecilia. Me ocurrió lo mismo con “La boda”, tema de Astrud incluido en su álbum de 2001 (”Gran fuerza”, Austrohúngaro/Virgin Records). Por eso lo pinché en mi programa de radio, “45 revoluciones”. Era la época en la que The Strokes irrumpían con toda la frescura de su primer disco, convirtiendo “Is This It?” en el fenómeno de la temporada. Ese mismo año [2001] nació AV Festival, iniciativa de Avant Leisure y Olga Payar (una loca maravillosa de cuidado a la que debemos conciertos como el de Tortoise, Trans Am, Morrissey, Lou Reed, Patti Smith, The Fall, Teenage Fanclub, Spiritualized… Entre muchos otros). Me equivocaba a menudo en antena, pero creo que hasta quedaba bien y todo. No sabía en qué día estaba, pero la cuestión es que Málaga comenzaba a ser excitante a nivel musical, y tenía la oportunidad de contarlo.

Paul Weller, a su paso por Málaga

Aug 25

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

El mejor concierto acústico que he visto (por ahora), no lo ha superado aquel Paul Weller de 2002, a su paso por el Teatro Cervantes… Donde no volvió a crecer la hierba ante la poderosa voz del que fuera líder de The Jam (lo más parecido que he podido ver en cuanto a poderío vocal pudo ser Steve Winwood, el pasado año). Albergaba no pocas esperanzas de poder reencontrarme con su directo en la inminente edición del FIB, al final lo conseguí (si bien no fue lo mismo: y eso que al festival levantino llegó arropado por una banda con pupilos suyos de Ocean Colour Scene). Antes de ni saber siquiera si iba o no al festival, me pasé por Cadena Mar (emisora de radio en la que entonces colaboraba), para realizar, como cada semana, mi programa musical (“45 revoluciones”)… Así presentaba a uno de mis artistas más admirados.